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Publicado el: Mié, Jun 19, 2013

Su voto puede que no cambie esta realidad, pero es una forma de perfeccionar la democracia.

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Costanera9x6En Chile se mantienen atavismos históricos del “poder”. Herencia de modelos de clase privilegiadas de origen europeo, que adquieren nombre en nuestro país a través del dinero. La gran mayoría de apellidos comunes que nada tienen que ver con la nobleza, aristocracia o la alta burguesía del viejo continente, pero que anhelan parecerse a ellos.

Hace décadas era de “buen gusto” enviar a sus hijos a estudiar a Europa, para adquirir esa “distinción” que no da la simple riqueza, sino, el roce social y esa “condición o don de mando”, que difícilmente entrega la escuela o las universidades chilenas.

De ahí la importancia de estimular la permanencia de un modelo educativo que permite a la gente “con clase” estudiar con sus pares, para ellos, el don del poder es hereditario, por tanto sus colegios y universidades preparan a sus hijos para gobernar sus empresas, y por qué no, también el país, que al fin y al cabo resulta ser una empresa un poco más grande.

La clase media tuvo su oportunidad, pero se vino a menos, solo unos pocos pudieron “subir” y mantenerse, además de ser reconocidos como “gente como uno” en actividades sociales y culturales de la vida social de El Mercurio. Eran tiempos en que cualesquier hijo de profesor podía llegar a ser un exitoso profesional, pero no por ello, pertenecer a la elite social y económica del país…algo andaba mal, no podía ser que los hijos de ricos recibieran el “trato de tu” de cualquier hijo de vecino.

Los pobres tenían la posibilidad de educarse junto a los hijos de profesionales y empresarios en universidades públicas de gran reconocimiento en América Latina. Para algunos, afortunadamente eso se acabó y contaron con el apoyo de muchos “arribistas” que quisieron ser reconocidos, no obstante tener solo una parte de lo necesario, ser los “nuevos ricos”.

Pero enfoquémonos en los personajes. Todos reconocemos que las necesidades son crecientes, es decir, somos más animales que la mayoría de las especies que se conforman con lo necesario para vivir. No basta con lo que tenemos, siempre queremos más y nos gusta ostentar de nuestros bienes…aunque acá comienzan las diferencias. Un empresario formado en “sus escuelas”, con el roce de gente de bien, disfruta de los bienes que le son naturales con discreción. Quién no nació en las cunas de privilegio y logra éxito económico debe “mostrar” lo que tiene, lucirlo y buscar el roce social y su reconocimiento.

En Chile este problema se agudizó, la riqueza se acumuló en unas pocas familias que junto al poder económico, sumaron el poder político y además se agruparon en órdenes religiosas como el Opus Dei y Los Legionarios de Cristo, que les permitieron tranquilizar su “conciencia social” a través de la “Caridad cristiana”. El mismo club social, el mismo colegio y la misma congregación religiosa y, como resulta de “mal gusto ser político”,  éste poder se adquiere con los “mercaderes del Templo” en el Congreso Nacional.

Pero el modelo permitió que los “nuevos ricos” accedieran directamente al poder político.

La desconfianza en fortunas mal habidas sembró divisiones en esta elite y surge el eufemismo de la “nueva derecha”. Familias que se enriquecieron durante la dictadura militar, sin roce social, hijos de la clase media pinochetista, llegan con una nueva vocación de servicio público, son los “hijos del retail”, desclasados y mirados a menos por los hijos de la oligarquía tradicional, que hacen de la UDI su bastión competitivo.  A diferencia de la derecha tradicional, prefieren ser los actores de la vida política y social del país y se sienten los autores del “milagro económico”. Si bien no representan una amenaza directa sobre las grandes fortunas, son una incomodidad, el mal menor para las grandes familias del país.

La gran amenaza del movimiento popular, los cucos del marxismo leninismo, el susto de que las pobladas se comieran a nuestros hijos o que los hicieran desaparecer mediante un siniestro plan Z, es la gran herencia política de Pinochet, a él se le agradece la salvación y esta debe manifestarse con sus herederos políticos. Pero la herencia social se hizo sobre la base de la ignorancia y las principales carencias de la gente. La “tranquilidad” en la población, la ausencia de formación cívica y el acceso al consumismo sin colas ni abusos de dirigentes inescrupulosos, bastaron para conformar “la nueva derecha”, la UDI popular, los que se sienten “gente” en medio de la pobreza y la falta de cultura.

Estas dos derechas se encuentran en las Primarias, la unen intereses comunes como la defensa de la “libertad de enseñanza”, tienen la opción de elegir entre colegios privilegiados, no así los pobres, pero a fin de cuentas, ellos solo requieren la educación elemental para el trabajo y el consumo básico. Sus hijos difícilmente bajan más allá del Costanera Center hacia el poniente, no conocen el centro de Santiago y convocan a sus fiestas en facebook, solo para “colegios de Vitacura y Las Condes”, es importante evitar los contactos indeseados…es el Chile de hoy.

Triste pero real…..¿Vota usted por la derecha? ¿A cuál de estos dos perfiles pertenece? ¿Cómo, a ninguno de los dos? No se asombre, en Chile nadie sabe para quien trabaja.

Su voto puede que no cambie esta realidad, pero es una forma de perfeccionar la democracia…¿Acaso no es el momento de volver a una Educación Pública que nos permita a todos ser parte de un mismo destino país?…Nadie sabe para quien trabaja.

Héctor R. Jara Paz

Junio, 2013

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