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Publicado el: Mar, Jun 17, 2014

¡Árbitros: no nos achicharren, ‘please’!

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Padre Joaquín Alliende L, primer Rector del Santuario Nacional.

Todo lo humano tiene una dimensión ética. Esto se ve también en el juego del fútbol. Pero, la grandeza humana no se agota en lo ético. Somos verdaderamente grandes cuando descubrimos la belleza de los gestos cotidianos. Cuando nos recuperamos de las contrariedades anejas a nuestra condición, salud, trabajo que desempeño, al hecho de meterse en la marejada vehicular del Gran Santiago…

En esa paleta de colores, el fútbol tiene un rango propio, es “pasión de multitudes”. “La Roja” es “la Roja”. Así es que, un ingeniero (con algo de Pellegrini) premiado como el mejor de su generación, Mario Hiriart, se apasionaba por el fútbol. Pero, su cuerpo era enfermizo y no podía correr tras la pelota en el patio del liceo. A este no futbolista, pero futbolero de alma, sus compañeros siempre lo elegían de árbitro en las pasionales pichangas, en las que se luchaba hasta reventar la pelota o la rodilla.

Mario, sin perder nunca la sonrisa, irradiaba una autoridad amical, lo que producía algo pasmoso: cuando él arbitraba no se escuchaba ni un solo garabato, y los insultos se borraban del diccionario adolescente. Mario murió a la edad de Cristo. Es candidato a santo y su proceso está a punto de ser sancionado por los expertos de las instancias vaticanas.

Por todo lo anterior, atribulados fanáticos de la Roja y buenos amigos de Mario, tendrán un gesto fútbolo-piadoso: encenderán un bello cirio en la tumba de Mario Hiriart, al pie de los Andes nevados, en la populosa comuna de La Florida. ¡Ah! y pedirán la bendición divina de Jesucristo para que los árbitros hagan bien lo suyo, y no nos achicharren como en tantas otras veces.

Porque los chilenos no procuramos caerles simpáticos a los árbitros, ni que “la mano de Dios” seudointervenga a lo Maradona, Chile sólo pide arbitraje limpio. Por su parte, pone en la balanza del honor, juego limpio y entrega total de equipo, con músculos, cerebro y pícara astucia.

También nos invitan, al público en general, a celebrar un triunfo histórico, el último día del campeonato, con baile, huifa y galanura.

P. Joaquín Alliende

Postulador de la Causa de Canonización Mario Hiriart

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