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Publicado el: Jue, Jul 10, 2014

Despachan a la Sala proyecto que aumenta las sanciones a conductores ebrios que causan accidentes con resultado de muerte

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La propuesta, que recogió los aportes de diversas mociones, entre ellas, la iniciativa conocida como “Ley Emilia”, fue ingresada a trámite legislativo por el Ejecutivo el pasado 25 de junio. En lo medular, se propone fijar una pena que va desde los tres años y un día a 10 años, y multa de ocho a veinte UTM. Además, se establece la inhabilidad perpetua para conducir vehículos de tracción mecánica.

Aprobado en general y en particular quedó ayer en la Comisión de Transportes de la Cámara de Diputados el proyecto del Ejecutivo, calificado con suma urgencia (15 días par efectuar el trámite), que modifica la Ley de Tránsito en lo que se refiere al delito de manejo en estado de ebriedad causando lesiones graves, gravísimas o con resultado de muerte.

La propuesta (boletín 9411), que será informada a la Sala por el diputado Gustavo Hasbún (UDI), fue ingresada a trámite legislativo por el Ejecutivo el pasado 25 de junio, tomando consideración diversas mociones presentadas en el Parlamento, siendo una de ella, la llamada “Ley Emilia”. Este emblemático caso evoca la muerte de la menor de nueve meses de edad, Emilia Silva, quien murió en el auto de sus padres tras ser éste impactado por un conductor ebrio, en enero de 2013.

La Presidenta Michelle Bachelet recalcó en el mensaje que la iniciativa busca “hacerse cargo de la sensación de impunidad ante este tipo de delito, ya que la baja extensión de la pena y la existencia de penas sustitutivas, finalmente llevan a que los autores de este delito cumplan las penas en libertad”. “Así ocurrió con el responsable de la muerte de la pequeña Emilia quien, a pesar de la gravedad del delito, fue condenado a dos años de pena remitida, cumpliendo dicha condena en libertad”, recalca el texto.

En lo medular, el proyecto propone elevar la pena del delito de manejo en estado de ebriedad cuando se causen lesiones gravísimas o muerte a presidio menor en su grado máximo a presidio mayor en su grado mínimo, esto es, desde tres años y un día a 10 años. Además, se fija una multa de ocho a veinte UTM y se establece una pena de inhabilidad perpetua para conducir vehículos de tracción mecánica.

Además, se indica que el autor del delito se le impondrá la pena de presidio mayor en su grado mínimo y multa de ocho a veinte unidades tributarias mensuales, además de la pena de inhabilidad perpetua para conducir vehículos de tracción mecánica si concurren alguna de las circunstancias siguientes: si el responsable huye del lugar del accidente y no presta ayuda a la víctima; si el responsable hubiese sido condenado anteriormente por alguno de los delitos previstos en este artículo; o si el delito hubiese sido cometido por un conductor cuya profesión u oficio consista en el transporte de personas o bienes y hubiese actuado en el ejercicio de sus funciones.

Si no concurren circunstancias atenuantes ni agravantes en el hecho, el tribunal puede recorrer toda la extensión de la pena señalada por la ley al aplicarla. Si se presentan una o más circunstancias atenuantes y ninguna agravante, el tribunal impondrá la pena de presidio menor en su grado máximo. Si concurren una o más agravantes y ninguna atenuante, aplicará la pena de presidio mayor en su grado mínimo.

Si, tratándose del delito establecido en el inciso cuarto de este artículo (haber huido, tener condenas anteriores en este ámbito o ser conductor del sistema de transportes), concurre una o más atenuantes y ninguna agravante, el tribunal impondrá la pena en su grado mínimo. Si concurren una o más agravantes y ninguna atenuante, la impondrá en su máximo. Para determinar en tales casos el mínimo y el máximo de la pena, se divide por mitad el período de su duración: la más alta de estas partes formará el máximo y la más baja el mínimo.

El Ministro de Transporte, Andrés Gómez-Lobo, recalcó que la actual normativa considera este tipo de actos como una infracción cuyas penas van entre 41 a 60 días de prisión y que con esta iniciativa se avanza en configurar un delito asociado a penas mayores.

Reacciones

El diputado Fernando Meza (PRSD) dijo estar satisfecho con la aprobación de este proyecto y estimó que las penas impuestas absolutamente disuasorias para contrarrestar esta nociva conducta. “Ya es hora que la ciudadanía entienda que conducir con alcohol en la sangre es un delito grave, que se está exponiendo no sólo la vida propia sino también la de terceros. La impunidad se termina y espero que cuando se vote en la Sala el próximo lunes haya unanimidad al respecto y se termine con este abuso”, enfatizó.

Resaltó que este tipo de conductas provoca más de mil muertes al año en Chile y consideró necesario, junto con avanzar con este cuadro normativo y sancionatorio, con una adecuada educación de las personas y medidas complementarias que desincentiven el alto consumo de alcohol que hay en el país.

Además, el legislador valoró que la propuesta concilia tanto los criterios de la Cámara de Diputados como del Senado, en donde se presentaron mociones sobre esta materia.

Carolina Figueroa, madre de Emilia Silva, dijo que están a favor del proyecto de ley y lo consideró como un avance importante. “Creemos que se avanza porque hay un castigo proporcional al daño causado y este proyecto asegura que haya un año de cárcel para todos los que comenten este tipo de delito. Además, se le califica como delito, lo que es un avance enorme dentro de la legislación”, comentó.

Estimó importante que la normativa se acompañe con una efectiva fiscalización que garantice que las inhabilidades se están aplicando y que el sistema funciona.

En todo caso, reconoció que no quedó plenamente satisfecha con el resultado. Es un primer paso que nos ha costado mucho que se de, pero aquí hay una pregunta latente respecto de lo que pasa con la influencia del alcohol”, alertó.

Sostuvo que Chile sigue siendo uno de los países latinoamericanos con mayor índice, respecto de qué se entiende por estado de ebriedad y estar bajo la influencia del alcohol. Resaltó que en el resto de los países de la OCDE se entiende como 0,3 gramos de alcohol en la sangre como estado de ebriedad, en tanto que aquí se considera como bajo influencia del alcohol.

“Hay 88 víctimas de conductores bajo la influencia del alcohol, entonces para ellos también tendrá que haber una respuesta”, sentenció.

Publicado el 09 de julio del 2014

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