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Publicado el: Dom, Mar 8, 2015

SE NOS FUE LA “FLACA” GLADYS

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Con enorme dolor acompañamos a su última morada a mi amiga de los años de infancia y adolescente, Gladys Rosa Salinas Altamirano (Q.E.P.D.), junto a su familia, amigos y con quienes se rodeo durante toda su vida. Este domingo 8 de marzo de 2015, mientras se celebraba en diferentes lugares el Día Internacional de la Mujer, la despedíamos en el Cementerio Maipú.

Casi fueron 70 años que Gladys nos acompañó en esta vida, deja a su hija Luisa y a dos hermanos que la sobreviven, junto a primos, sobrinos y otros familiares que la acompañaron la noche del sábado durante su velatorio, acto en el cual se reúnen amigos de infancia, de la adolescencia y ya en su vida madura de madre y esposa; hoy ya esta reunida junto a su madre, padre y su esposo que partió rumbo a la vida celestial hace un par de años.

Vivió toda su vida en calle Ordóñez, “a la subida del Cementerio” como decíamos en esos años de juventud.
Los recuerdos de paseos a la playa, de cumpleaños, fiestas juveniles, “los malones” en su casa, en la mía, marcaban las diversas fases del crecimiento hasta que nos vimos casados, con hijos y un distanciamiento de adultos no solo con ella sino con todos “los cabros” y “chiquillas” quienes fueron amigos y asumieron su vida futura de adulto, dueña de casa o trabajador para el sustento, como se estilaba en nuestra generación y las mujeres no abandonaban los hijos para trabajar.

El domingo 8 de marzo fue el Padre Carlos Cox quien la despidió en una multitudinaria Misa efectuada en la capilla del Cementerio, con la compañía de dos hermanos que la sobreviven Arnoldo y Alberto, su hija Luisa a quien damos todo el aliento del mundo, sobrinos y amigos en la despedida y rogativa por el descanso eterno de su alma.

Ella se estaba dializando y tomó el 10 de febrero de 2015 una dolorosa determinación para los que la sobreviven, dejó de dializarse porque no quería seguir sufriendo. Ese día se confesó y le dijo al sacerdote en medio de sus dolores la decisión que tomó.

Solo cuatro personas sabían, incluso la vi muy alegre unas semanas antes y me engañasteis “flaca” diciéndome precisamente que ahora podía llamarte “flaca” por lo que causaba el proceso de diálisis.
Hoy descansas en Paz junto a tus progenitores Don Juan y Doña Luisa.

Mis cariños eternos para “la flaca Gladys” y la conformidad para Luisa, algo que es difícil de asumir, pero el Gran Dios entrega la conformidad necesaria para vivir y honrar a sus progenitores.

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