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Publicado el: Lun, Jul 4, 2016

Día de la Bandera Nacional,

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Cartas al Director
Señor Director:
Este 08 de julio próximo, día de la Bandera Nacional, – en memoria a los 77 chacabucanos que, entre 9 y 10 de julio del año 1882, murieron en la sierra peruana – cientos de jóvenes, oficiales, clases, cadetes, dragoneantes y soldados; hombres y mujeres que visten uniforme – de tierra, mar o aire – de Arica a la Antártica Chilena, jurarán ante el Estandarte de Combate de su Unidad.

La mayoría de esos jóvenes uniformados llegarán muy lejos en sus respectivas instituciones, otros se equivocarán o cometerán errores sabiendo que, si rompen con su sagrado juramento de valentía, honradez y de entrega de la propia vida, deberán abandonar las filas de su respectiva institución, prevaleciendo siempre el fin último y superior: La Patria.
Sublime juramento que les exige un mayor compromiso con la sociedad a la cual se deben y pertenecen. Ellos saben que sus faltas y delitos, además de la deshonra profesional, se pagan con el puesto o la cárcel, sin el derecho a ejercer nuevamente el mismo oficio.
Sin embargo, quienes juran por la bandera también lo harán por Dios. Por eso, junto con las capacidades personales y profesionales de las nuevas generaciones, se encomendarán a la ayuda divina. De la misma forma como lo hiciera O’Higgins y miles de soldados, ante la Virgen del Carmen, cuya fiesta nacional celebramos este 16 de julio.
Sugiero, al igual que esos jóvenes soldados, no olvidarnos de nuestros sagrados compromisos y menos de nuestras raíces cristianas, para seguir construyendo una nación libre, soberana, respetuosa y en paz. Una república que nació en Maipú, donde a partir de una batalla, hoy un templo se levanta sobre la sangre de los patriotas caídos. Un lugar donde el año 2018, recordaremos los 200 años de la batalla que selló la independencia de Chile y marcó el inicio de nuestra historia cívica. Una oportunidad y un lugar ideal  para organizar, eso que tanta falta nos hace: un gran reencuentro nacional.
Christian Slater Escanilla.
Coronel (R).
RUT 7.842.009-K
Viendo del 1 Comentario
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  1. Señor Director:

    De acuerdo a la nueva ficción jurídica de cuya existencia nos hemos enterado – 43 años después – por la prensa, a partir de este momento se abre una nueva oportunidad para amenazar la libertad y la inocencia de miles de Oficiales y Suboficiales de las Fuerzas Armadas (y también civiles). Aquellos que siendo subtenientes, tenientes o cabos estuvieron presentes en unidades militares donde se investiga o se investigó la ocurrencia de trágicos y reprochables delitos contra los Derechos Humanos. Sólo por haber estado: son cómplices.

    Con respecto a las tareas y obligaciones de un Ayudante, cargo que ocupaba mi General Cheyre el año 1973, permítame comentarle que un Ayudante no tiene mando alguno sobre nadie, no tiene ningún poder de resolución, sólo cumplir estrictamente lo que se le ordena, no participa ni tiene derecho de opinión en las decisiones de sus superiores y no participa en las reuniones de trabajo de su jefe. En lo general, ser Ayudante, significa “ESTAR” y en eso no se equivoca el Ministro Carroza. En general. esas fueron mis responsabilidades como Ayudante en la Comandancia en Jefe del Ejército, siendo Teniente Coronel, con 46 años de edad y Oficial de Estado Mayor.

    Explicado lo anterior y por lo mismo, me resulta imposible imaginar – 43 años atrás – al Teniente Cheyre, Ayudante de un Comandante de Regimiento, en pleno Gobierno Militar y con 25 años recién cumplidos, con mayores responsabilidades y autoridad que las ya mencionadas. Es tan simple como revisar la descripción del cargo.

    Christian Slater Escanilla.
    Coronel (R).

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