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Publicado el: Vie, Sep 22, 2017

PREGUNTA A LOS PRESIDENCIABLES

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 Omar Villanueva Olmedo Director OLIBAR C° Lic. Ing. Universidad de Chile
¿Es posible llegar al anhelado ingreso per cápita de país desarrollado? Antes de seguir Ud., como lector, podría dar su propia respuesta: si cree que se logrará, y hasta anticipar el año de ocurrencia, siga leyendo; si piensa que no se logrará le rogamos que igual siga leyendo porque le pueden sorprender ciertos anticipos esgrimidos por autoridades y expertos nacionales desde ya  a mediados del siglo pasado.

La histórica levedad del crecer. Desde hace décadas que diferentes autoridades, academia, gremios empresariales, centros  y especialistas han hecho propuestas: de estrategias, de “el otro modelo”, de creación de instituciones (Corfo, Cnid), de pilares, de vectores, de proyectos xx, crecer al 5%  u otros medios para llegar al desarrollo económico nacional. Estos esfuerzos son meritorios y relevantes porque significa que ha habido  personas interesadas en que se llegue a niveles de ingreso per cápita de un país desarrollado (ipcd).

El peso de la realidad. Chile tiene un ipcd de alrededor de 12,5 mil EUR (euros) anuales. Un país desarrollado debiera tener, actualmente, un ipcd de alrededor de 40-50 mil EUR anuales, monto difícil de alcanzar por Chile en los próximos veinte años. Pasar a tener un ipcd de unos 37.000 EUR, con una tasa de crecimiento pareja de 6% anual, requeriría 21 años, o sea, por allá por el 2038, y habría que esperar que las actuales naciones desarrolladas dejaran de crecer en ese período, lo cual parece absurdo. Por lo tanto, lo que se puede esperar con las propuestas nacionales conocidas es: ¿Un desarrollo económico algo  mejor que el promedio anual alcanzado en los últimos 10 años?

Anacoretas del desarrollo. No es la primera vez que en el país se emiten escritos que anuncian posibles desarrollos económicos de nivel superior. Creemos que hay vestigios de frases referidas al futuro desarrollo del país desde mediados del siglo pasado y como es visible, a la luz de las cifras o tasas de crecimiento, esas anticipaciones fueron pura imaginación, populismo o fantasía o resultados de reuniones o encuentros nacionales e internacionales centradas en ilusiones y sueños irreales o simples deseos.

Un presente del futuro: crecimiento. Pero hoy día nos encontramos de nuevo con propuestas de desarrollo que lleven a tasas anuales superiores a las históricas, y que se lograrían  a partir del agua, el sol, el cobre, el litio, el cobalto, y de otros recursos naturales o materias primas científica y tecnológicamente bien explotados, por otra parte la academia asimismo propone crecer proyectivamente al 5% anual.

Estas últimas  son miradas típicas del futuro para personas que son especialistas e interesadas en alguna particular rama del saber, de algunas ciencias y de algunas visiones ideológicas, económicas, políticas o sociales. Para estas propuestas  lo que debiera ocurrir en el futuro está determinado porque ese o esos elementos de acción (estrategias, proyectos, medios, pilares, vectores, condiciones o como se les llame) que se proponen y su aplicación debiera llevar a unos resultados que se pueden anticipar porque así está explicitado en los planes y programas respectivos. Lamentablemente estas propuestas no se detienen a describirnos las condiciones del entorno en ese o esos mundos futuros en que se proyectan y menos en integrarlas coherentemente.

 

 

                                             
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