Señor Director:
Una torpeza diplomática monumental.
No hace falta ser un estratega político para darse cuenta de lo inconveniente que es criticar a alguien justo frente a su mejor amigo. Sin embargo, el Presidente Gabriel Boric, en su visita a la India, decidió hacer precisamente eso: atacar al expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, tildándolo de “nuevo emperador”. ¿El problema? Lo hizo en la casa de uno de sus más estrechos aliados y amigos: el Primer Ministro indio, Narendra Modi.
Cualquiera, hasta el menos astuto, debería saber en política internacional que no se va a la casa de un amigo a hablar mal de otro amigo en común. Pero parece que Boric, en su afán de protagonismo, perdió por completo el sentido de la diplomacia.
La relación entre Modi y Trump es un hecho público y notorio. No se trata solo de una relación protocolar, sino de una camaradería evidente que se ha demostrado en múltiples ocasiones. Desde su primer encuentro en Washington en 2017 hasta el multitudinario evento “Howdy, Modi!” en Houston en 2019, donde ambos líderes caminaron tomados de la mano y fueron ovacionados como dos grandes amigos. Además, en 2020, Trump realizó una visita histórica a la India, donde fue recibido con todos los honores.
Y si eso no basta para comprender el nivel de amistad entre ambos, hace pocos días Modi se convirtió en el único líder mundial en unirse a la plataforma Truth Social de Trump, en un gesto de absoluta lealtad. Además, India es uno de los pocos países que ha ofrecido concesiones comerciales preventivas a Estados Unidos, buscando evitar los aranceles que el propio Trump ha anunciado.
Entonces, ¿cómo es posible que el Presidente Boric, en una visita a India enfocada en fortalecer lazos comerciales, tome el podio para criticar a Trump? Es como si el sentido común hubiera decidido quedarse en casa. ¿No es evidente que esto incomodaría al anfitrión? ¿O es que Boric realmente no entiende la dinámica política entre Modi y Trump?
Más que una declaración con sustancia política, lo de Boric parece una torpeza monumental que demuestra falta de prudencia y de lectura del contexto. No basta con ser Presidente para hablar sin pensar en las consecuencias internacionales. Modi y Trump no solo son aliados estratégicos; son amigos que han mostrado admiración mutua y un respaldo incondicional en la escena global.
Si lo que Boric pretendía era mejorar las relaciones comerciales y políticas con India, sus palabras sobre Trump lograron exactamente lo contrario. En lugar de diplomacia, Boric optó por la provocación gratuita, sin considerar que estaba hablando mal de un amigo en la casa de otro amigo. Un error de novato, impropio de un jefe de Estado.
Si el objetivo de la gira a India era fortalecer lazos, el Presidente Boric debería haber optado por la prudencia, el silencio estratégico o, al menos, por un enfoque positivo. Pero no. Prefirió el camino del adolescente rebelde, en lugar de actuar como un líder que representa a todo un país.
Hasta que el Presidente Boric no entienda que la diplomacia requiere respeto y análisis del contexto, seguiremos viendo cómo sus opiniones personales disfrazadas de discursos oficiales nos meten en problemas internacionales innecesarios.
Christian Slater E.